Llora la Estatua de la Libertad: Donald Trump ganó no a pesar de lo que dijo sino POR lo que dijo.

15/Nov/2016

Lic. Rafael Winter (Rufo)

Llora la Estatua de la Libertad: Donald Trump ganó no a pesar de lo que dijo sino POR lo que dijo.

Todavía
estamos sorprendidos -y muchos de nosotros decepcionados- por los resultados de
las elecciones de los Estados Unidos que tuvieron lugar la semana pasada.
Sorpresas te da la vida pero…esta fue muy grande.
Hillary
Clinton, que durante todo el tiempo predominó-en mayor o menor medida-en las
encuestas, finalmente fue superada en la elección. Ganó en el total de votos
pero, de acuerdo al particular sistema norteamericano de electores por estado,
perdió la elección. En lo personal no subestimo a esta mujer, muy capaz a mi
juicio pero que no logró, por distintas razones, seducir a muchos votantes y
para rematar el FBI le dio el golpe de gracia. Hillary llegó casi a lo más
alto: Secretaria de Estado de su país, candidata de su partido (aunque ya
Bernie Sanders se la había hecho difícil) y finalmente compitiendo en un
«cabeza a cabeza» con quien finalmente fue el ganador. De todos modos
no le alcanzó.
A mi juicio,
la victoria de Trump es motivo de preocupación y vergüenza. Crisis de valores
en la sociedad norteamericana. Pues el problema- para mí es un serio problema-
no es solamente Trump sino las decenas de millones de personas que votaron por
él. Por supuesto que hay motivos: siempre hay motivos. Nada es fruto de la
casualidad. También los hubo en 1933 cuando, salvando las distancias, apareció
uno que en su propia terminología «quería hacer grande a Alemania».
Un «nuevo orden mundial».
Sin ánimo de comparar-o
en parte sí- ahora aparece uno que quiere hacer a «América great»,
América grande. ¿Y también un «nuevo orden» mundial?
No sé lo que
pasará exactamente en el futuro. Trump llevará a Estados Unidos al
aislacionismo (América first), al proteccionismo, o a no sé qué: vaya uno a
saber.
Tantas veces
nos quejamos de la demagogia de candidatos que prometen y finalmente no
cumplen.
En este caso
es al revés: uno no desea-por lo pronto yo NO deseo-que las promesas del
candidato y ahora presidente Trump sean cumplidas: quisiera que en su amplia
mayoría, hayan sido pura demagogia, aunque temo que no.
Quienes lo
votaron están muy al tanto de sus sentimientos misóginos, xenófobos; de sus
injustas y maliciosamente generalizadas posturas y propuestas respecto a México
más allá de problemas que son reales.
Aun así lo
votaron mujeres, latinos, y otros colectivos más o menos minoritarios -vaya
paradoja el ser humano- cuando incluso muchos de su propio partido le dieron la
espalda.
Quienes
presenciamos recientemente los debates televisivos comprobamos el lamentable
estilo de Trump y la forma como destrató a la candidata demócrata, situaciones
las cuales ella no siempre supo resolver bien.
Seguramente
muchos votaron a Trump porque lo consideraron «el mal menor», otros porque
no querían «más de lo mismo», pero quienes lo votaron lo hicieron,
sin duda, a sabiendas de cuál es su «pensamiento» si es que puede
haber algo coherente en el mismo.
La eterna
pregunta: ¿»Is good for the jews»?
Me importa,
claro está, un presidente norteamericano que tenga un buen relacionamiento con
la comunidad judía, y que apoye a Israel: existencia, defensa, seguridad. ¡Y
que ayude a la paz en la región! Por supuesto. (aunque apoyar a Israel no
significa necesariamente coincidir con todas las decisiones del gobierno, del
que sea)
Pero no solo
pensar en estos términos. «Si yo no me preocupo por mi, quien lo
hará» dijo el sabio Hilel. «Pero si sólo me preocupo de mí de qué
valgo» sentenció el mismo gran sabio.
Estados Unidos
es aún -China se acerca- la principal potencia mundial. En lo personal quiero
un presidente que sea bueno para los Estados Unidos, y por lo tanto también
para el mundo. Para los judíos e Israel sin duda pero no lo pienso -yo por lo
menos – sólo en términos de judíos e Israel.
En los últimos
días he escuchado, para mi sorpresa, más voces de las que pensaba que
«comprenden», algunos demasiado benévolamente, el
«fenómeno» Trump. ¿Por qué es más fácil estar del lado de los
ganadores, no importa quienes sean o cuáles son sus «valores»? ¿Por
algunas interesantes promesas que pudo haber hecho en relación a temas que nos
son muy sensibles? (todos prometen antes de las elecciones) ¿Por algunos
discutibles comentarios que se han hecho-ciertos o no- sobre la otra candidata?
¿Por algún otro motivo?
A partir del
momento que fue electo, en estos días Trump ha moderado en algo su retórica.
¿Lo habrán asesorado? ¿Habrá influido la preocupante reacción de muchos países
en el mundo? ¿Le habrán aconsejado en el sentido de que debe ser el presidente de
TODOS los norteamericanos?
El
«candidato» Trump -a pesar de que ganó, sí, y que su
«estrategia» sirvió para ganar- fue impresentable. Esperemos que el
«Presidente» Trump sea mejor que el candidato.
Para lo cual
va a tener que dejar a un lado muchas de las cosas que prometió.
Mientras tanto
la Estatua de la Libertad llora…
Lic.
Rafael Winter (Rufo)